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Libro "Las Ánimas de Guasare"

Extraído del libro "Ánimas de Guasare" del Sr. Eudes Navas Soto...

ANIMAS DE GUASARE

Parte I

EL ESTADO FALCÓN. CORO. LOCALIZACIÓN y SINOPSIS DESCRIPTIVA

El Estado falcón está ubicado en el área noroccidental de Venezuela, siendo la Península de Paraguaná, al norte del Estado, el confín más septentrional del territorio venezolano. Tiene una extensión de 24.800 Km2 Y limita al Norte con el Mar Caribe, al sur con los Estados Lara y Yaracuy, al este con el Mar Caribe, y al oeste con el Estado Zulia y el Golfo de Venezuela. La población actual del Estado Falcón, es superior a los 500.000 habitantes.

El Estado Falcón es un espacio geográfico privilegiado de la naturaleza, en su territorio se reúnen las variantes orográficas y telúricas existentes en el resto del País. Así dentro de sus límites se observan, en distancias relativamente cortas, áreas variadas y con características muy propias cada una de ellas. Desde el sistema montañoso coriano que por su costado sur atraviesa casi todo el Estado en sentido este-oeste, como un brazo de la gran cordillera andina, buscando el mar.

En la Sierra de San Luis, principal área de montaña del sistema coriano, se consiguen alturas hasta de 1.600 mts. (Cerros Paramito y Galicia, cercanos a la población de Curimagua). Bajando al norte, se consigue la gran llanura que separa a la montaña del Mar Caribe, el Golfete de Coro y el Golfo de Venezuela.

CORO RAIZ DE VENEZUELA

En esta área plana, semi-árida, en la parte central en sentido este­oeste, está enclavada la ciudad de Coro, fundada el 27 de Julio de 1527 por Juan de Ampies, bien llamada" Raiz de Venezuela", por ser primer asiento del gobierno colonial y de la autoridad eclesiástica en lo que hoy es el territorio venezolano. Es una ciudad tranquila, cálida, con marcada influencia de la arquitectura colonial. Un reducto del siglo XVI hispánico en la puerta de América del Sur. Una ciudad pionera, llena de historia.

En Coro se ofreció la primera misa en tierra firme del Continente Americano. Una vieja cruz, construida con la madera del cují, bajo el cual se ofreció la misa, resguardada en un modesto monumento, da fe en el tiempo de aquel importante suceso. Coro está situado además, en la entrada sur del Istmo de Los Médanos que une a la Península de Paraguaná, con tierra continental. Los médanos blancos y áureos en constante movimiento debido a los alisios, rodean al este, norte Y oeste a la noble ciudad, acariciándola con el señalamiento de sus presencias, pero sin tocarla, como un enamorado tímido, que desde lejos hace sentir su arrullo a la amada y le hace saber que está cerca, pero que teme al rechazo si se hace evidente.

Decíamos que el Estado Falcón presenta casi todas las variantes de la geografía Nacional. Tiene montañas, desiertos, zonas costeras semi-áridas, playas, selvas húmedas, médanos, llanuras, sabanas de crías, islas, rios, termales, lagunas, penínsulas, cabos, golfos, salinas, zonas de varios climas y de variadas condiciones; es un compendio de toda la variante tropical.

EL ISTMO DE LOS MEDANOS

Las costas marinas falconianas representan la cuarta parte de las costas; marinas del país. Venezuela tiene una extensión costera de 2,813 Kilometros de los cuales el Estado Falcón tiene 685 kilometros. La Península de Paraguaná tiene cerca de 2.100 Km2, es una gran planicie, interrumpida únicamente por el cerro de Santa Ana y sus derivaciones, enclavadas en el centro de la Península.

El istmo de los médanos, con una extensión de más o menos 50 Kms de norte a sur y un ancho de más o menos 2 Kms, une la Península de Paraguaná con Coro, es una franja de tierra que así como une a Paraguaná con tierra firme, separa al Mar Caribe en la bahía de La Vela de Coro con el Golfo de Venezuela en el Golfete de Coro. Es una zona con características únicas en el planeta.

La belleza del istmo de los médanos es prácticamente indescriptible. Alli se combinan la belleza de dos mares de aguas de colores y oleaje diferentes con una vegetación a ras de suelo, donde tranquilamente pastan ovinos, caprinos y algunos vacunos. Salinas de lado y lado de la autopista interurbana que atraviesa longitudinalmente al istmo, despliegan en sus orillas los albos encajes de matas que le dan al paisaje un aire de mágico exotismo, a todo ello se agrega, la belleza de las andantes arenas aureas, que forman losmédanos, al ritmo de la fuerte brisa que silva en tonos y ritmos diferentes entre cujies, yabos, tunas y cardones, chuchuves y turpiales junto a la línea ígnea que deja el arenal en su vuelo; la "huella estrellada de los lagartos verde" según el decir del coriano Angel S. Domínguez, la caravana de caprinos, el volar en sorpresa de las codornices y el latigazo dejado sobre la arena o la tierra húmeda del saruro, cicatrices efímeras sobre un terreno noble de tantas variantes. Todo esto crea en el istmo una suerte de ilustración gráfica de un relato mágico.

Es una suerte para los moradores del istmo y para quienes quieran disfrutarlo, vivir un sueño en un día entre la aurora al este sobre el Mar Caribe y la puesta del sol sobre el Golfete de Coro al oeste, un poeta romántico podría atreverse a decir: "el delirio de un día sobre médanos, bañados por la brisa marina, entre los dos más bellos crepúsculos de la madre natura" .

En este enjambre del impresionismo, donde el sol visita cada rincón y cada cosa, aunque deba voltearse hacia arriba una vez llegado al suelo para alumbrar; en ese lienzo está ubicado un sitio mágico, donde la tradición y la fe han depositado sus arras en procura del favor divino.

En ese paisaje medio descrito a la luz del sol, porque en sus noches la descripción queda muda con la redondez de una luna como hecha especial para adornar el sitio y esa mantilla color azul-dormido bordado de estrellas titilantes y juguetonas a la vista del mortal; en un pedazo de ese mundo está una capilla "a la vera del camino". Allí se venera el o las Animas de Guasare.

GUASARE

Guasare perteneciente al Municipio Baraived, es un punto en el istmo de los médanos, que une a la Península de Paraguaná con tierra firme en el Estado Falcón. El nombre le viene de un árbol cactáceo que abundaba en la zona.

Diferentes nombres asumen los sitios de crías y de pesquería alo largo del istmo. A finales del siglo pasado y comienzo de éste, esos nombres reunían significativa importancia sobre todo en lo social y en lo económico. Así nos encontramos que por los nombres, podiánse ubicar con mejor precisión, las posesiones, los criaderos de ovinos, caprinos y algunos vacunos, así como los sitios de pesquería tanto en el Mar Caribe como en el Golfete de Coro igualmente los sitios o paradas de viajeros, Guasare, es uno de estos sitios, dista unos 17 kilometros al norte de la ciudad de Coro y, aun cuando hoy en día se le conoce por la capilla donde se veneran las Animas de Guasare, anteriormente era sitio importante de pesquería artesanal, lugar de cría de chivos y ovejos e importante sitio de posada y trueques entre viajeros de la ruta Coro-Paraguaná y los lugareños cercanos a Guasare. En las Sabanas de Coduto, el 16 de Julio de 1854, se libró la batalla entre las fuerzas leales al gobierno de entonces (hegemonía de los Monagas) comanda­das por el entonces Coronel Juan Crisóstomo Falcón, Jefe Militar del Gobierno en Coro, y las fuerzas rebeldes comandadas por el Coronel Juan Garcés. En esa batalla perdió 1a vida el jefe rebelde prócer de la gesta libertadora y antiguo compañero de armas del propio Falcón. Algunas personas, al referirse a las Animas de Guasare, han llegado a relacionar la muerte del Coronel Juan Garcés y la de los combatientes muertos de ambos bandos, con las Animas. Coduto, antigua posesión de los padres del coronel Garcés y luego administrada por él mismo, queda un poco más al norte Guasare y La Enrramada, sitios aledaños con similares condiciones naturales.

El sitio es punto obligado de devotos y viajeros, quienes sin distinción de clases sociales o económicas, detienen su viaje para rezar una oración a las Animas de Guasare, encender velas y velones, pagar promesas, además de dejar limosnas, testimonios, etc. Actualmente todo es atendido por la Diócesis de Coro y los donativos destinados a las vocaciones sacerdotales.

Tanta es la afluencia de visitantes en Guasare, que los alrededores de  la capilla donde se veneran las ánimas, debieran disponerse ciertas condiciones de orientación turística, religiosa y de atención o servicio de visitantes, inclusive disponer de los espacios para ubicar estacionamientos para vehículos, áreas de recreación y descanso para los visitantes, un vía crucis bellamente diseñado, caminerías hacia los médanos, servicios sanitarios, kioscos, parques infantiles y bancadas sobre plataformas a manera de miradores para disfrutar del bello paisaje de los médanos, salinas y puestas del sol sobre el istmo. Y sobre todo lo concerniente a un mantenimiento permanente y efectivo de esas instalaciones. En resumen, adecuar con los recursos mínimos, los alrededores de la capilla, para satisfacer los requerimientos de devotos y turistas.

Parte II

LA HAMBRUNA DEL AÑO 12

El mar era una alfombra de cobalto sin sinuosidades. Era todo un reflejo, confundido en su línea más lejana con un cielo triste de un azul-cansado donde nada presagiaba, ni una nube, ni siquiera una leve agrupación de bruma irrumpían ese manto sereno de ociosa soledad. El viento, otrora trepidante e irreverente, parecía haber conseguido nuevas rutas para su andar y ya la arena no respondía su invitación a elevarse con él para cambiar de sitio y arremeter contra los cardones, tunas y cujíes, yabos y cuanto arbusto y hierba agreste se les pusiera al paso.

La orilla del mar con un suave remanso que ni sospechas creaba de que otrora fuese un interminable oleaje tejedor de blancos encajes, se había alejado temeroso de la orilla natural y entre ésta y el nuevo sitio de comienzo o final de las aguas azules, habíase descubierto una franja de limo oscuro y lamas negruzcascon uno que otro cadáver de cangrejos y pececillos. Esto hacía intraficable el acceso a los botes fondeados a la distancia. Los pescadores optaron por sacar a tierra los pocos botes que aún quedaban fondeados en las limosas agua. El paisaje era triste, tenebroso tal vez. Como si el mar se hubiese confa.bulado con el viento para tomar venganza de alguna afrenta, negándose a dar frutos y a servir de asiento de sueños y esperanzas. La gente había renunciado al cielo abierto, permanecían en sus casas reunidos en la mengua y en la tristeza, comentando entre ellos con voces quedas, cargadas de pesar y desesperanza.

- ¿Hasta cuando será este castigo divino? , más de seis meses del año pasado y cinco de lo que va de este y ni una gota de agua, ni una nubecita se forma en el ciclo, ni los abrojos han aguantado esta sequía, los conucos parecen cementerios, un pajonal seco, ni los bisures se acercan...

- De vaina uno que otro cují estirado, los animales no consiguen ni sombra de esas
pobres matas   estas son las plagas de la biblia.

- y lo piar es que los poquitos animales que quedan, se están muriendo del "taquito". Esa es una enfermedad mandada por el propio demonio. Encima de la sed y la falta de comida, el taquito.
¿Quién se salva de esta? i Lo mejor es buscar pa'onde irse!

-¿Y pa'onde coje uno mijito?

- Tendrá que ser pa' Coro, pa' la sierra o pa' la costa o pa' Maracaibo. Aunque uno debe averiguar primero porque a los mejor esa gente ta igual que uno o pior, pero en la sierra debe haber agua por lo menos....

Aquí ya se ha muerto más de uno hinchado de beber agua salobre de casimbas.

- Y los Jagüeyes son un cementerio de cuanto bicho hay, culebras, sapos arañas, y hasta animales grandecitos....

Toda la Península de Paraguaná era un lienzo de soledad y tristeza. No valía nada poseer o no dinero. El hambre y la sed cobraban diariamente nuevas víctimas. Por eso, primero los más intrépidos, luego casi todo el mundo, optaron por abandonar las casas y emprender con lo mínimo necesario, el obligado éxodo a través de caminos, pedregales, médanos, montes y salinas, buscando la salvación en dirección al sur, guiados por la silueta azul tenue de la lejana sierra coriana.
Mucha gente de la parte oeste de la Península, se aprovechó de las lanchas pesqueras para buscarle alivio a la hambruna, navegando a otras costas de tierra firme. Los más, del centro y este de la Península formaban improvisadas caravanas  que avanzaban, primero casi a la orilla del mar y luego atravesando médanos y salinas, marcando el rastro de la vida.

Los testimonios coinciden al reseñar las penurias de los años 1911 y 1912 como un "mal divino" insoportable para cualquier mortal. La sequía azota todo el país. El dictador Juan Vicente Gómez, permanece en Maracay, mientras en Caracas, la fiebre amarilla la peste bubónica y la viruela diezma la población. El General Ramón Ayala, Presidente del Consejo de Gobierno creado en 1910, asume por segunda vez la Presidencia de la República, encargado por Gómez.

TESTIMONIOS

Doña María Carolina Melean de Salas, natural de Píritu; de 92 años nos relata: "Había tanta hambre y tan poco que comer, en Píritu y sus alrededores, que la gente iba a arrancar enéa en la sabana. Sacaban la enéa halándola con todo y raíz. La raiz era una yuca blanca y la gente la rayaba para hacer arepas, no se conseguía maíz. En el año 12 no llovió por todo eso. A una hija de mi papá con otra mujer, la encontraron muerta en el camino de la sabana, tendida en el suelo a pleno día y al muchachito de meses que cargaba en el cuadril, lo encontraron mamándole la teta a la difunta. A los días murió el niñito también. Yo tenía 9 a 10 años, ya ni me acuerdo, mi mamá me llevaba pa' la sabana a arrancar enéa. Imaginese que nosotros veíamos llegar grupos de gentes "ambilaos", con los ojos idos, muertos de hambre y llegaban a Píritu donde no había nada, más bien la gente de Píritu cogían pa' los laos de Mirimire y Capadare. Por ahí se murió mucha gente. Después de ese veranón, cayo un lluvión " que daba miedo" ... a los años, llegó otro verano bravo y también hubo calamidades, pero como el año 12 nunca.

Un abuelo también piriteño, comenta:
la gente no conseguía nada para comer, yo iba con mi abuela a la sabana a buscar yuca de la enéa, pero lo más era buscar por los laos de la montaña, donde se daba la fruta de semillas grandes y pulpa morada que mientan Aceciba; con ella, se hacían arepas, pero cuando la gente la comía mucho, se hinchaba y hasta se morían figúrese, yo conocí a un señor que venía caminando desde Paraguaná y llegó hasta Pastora, el contaba que en paraguaná se daba una mata verde y los animales la comían y se "trancaban" y los pobres se moría sin ler dar del cuerpo... "

Mire, nos comenta un anciano - Yo no había nacido en el año 12 yo soy del 15 pero mi papá nos decía que la gente andaba loca de hambre. Grupos de hombres, mujeres y niños en caravana se morían sentados a la orilla de los caminos. Figúrese, así lo contaba mi papá, que la gente cuando conseguían las reses muertas ya secas, con el cuero pegado a los huesos, la asaban así enteras, cuero y huesos hasta que se volvieran un carbón, después lo raspaban con los dientes, con eso bebían agua, ¡ay Dios!, aquello y que era el fIn, ahora, si le digo, la gente pudo conservar su condición de gente porque de lo que no se supo es que se comieran unos a otros, ni que se mataran unos a otros para cogerse lo poco que había. Aunque nunca han faltao los más avispaos, pero eso es en todos los tiempos, fíjese ahora "

LA TRA VESIA

Las Animas de Guasare a partir de los años cuarenta, inclusive se dice que de antes, han sido punto de referencia de los viajeros del istmo de las médanos que une la Península de Paraguaná con Coro. Los viajeros que iniciaron el éxodo de ta capital caquetía atraídos por el reventón petrolero que ofrecían las refinerías, hacían el recorrido en rústicos y precarios vehículos, transitando las trillas formadas sobre tierra, médanos y salinas en uno o dos días para rel:x>rrer menos de 100 Kms. Sin embargo el itinerario se hacía agradable por la bondad de :.as gentes que habitaban y regentaban los sitios de posadas y durmiendas.

Apenas dejaban las últimas casas de Coro y se adentraban en el istmo, se encontraban con el sitio "Tocuyito" llamado hoy en día "Cardonal" ,allí vivían y dirigían el lugar Luciano Villa y su.mujer Victoria Caguao, vendían conservas de leche de cabra, "batíos" y comida. Más adelante "Paguarita.", la posada de Manuel Gamero. Siguiendo el viaje se encontraba' 'Palencia" , una posada y casa de familia de José Manuel Fuguet, luego" Médano Atravesao' , de Felícita Salero. Más allá "Paguara" de Tomás Blanco, luego" Punta Grande" de Antonia Padilla ( en este sitio, muchos años más tarde, sufrirían un lamentable accidente automo­vilístico el Ing. Ramón Antonio Medina, que había sido Gobernador del Estado Falcón, donde perdiera la vida él, su esposa, y tres miembros más de su familia). Luego los viajeros conseguían" Guasare" ,el lugar de las Animas, sitio de obligada posada para elevar votos y promesas y solicitar favores para emprender una nueva experiencia. "Guasare" era de Totón Rodríguez, más al norte, siguiendo el viaje se encontraba "La Enrramada" de Antolino Marrero, tal 'Vez la posada más acreditada entre Coro y Paraguaná, aparte que de allí se pernoctaba y se vendía comidas. Más al norte, " Coduto" de Julio Rivero, allí murió el Coronel Juan Garcés, prócer de la Independencia, luego" Cararapa" de Ramón Mora a quien llamaban Monchin, luego' 'El Supí" de Primitivo Castillo. Más adelante ya caminando al oeSte hacia Tacuato, se encontraba "El Faro", donde existía un telegrafo que funcionaba en el balcón Santa Rosa, como llamaban esa propiedad del General León Jurado. En lo que hoy en día es el cruce para Adicora, se encontraba El Olivo de Victor Rodríguez y Leonel Cumare, de allí siguiendo al oeste, se llegaba a Tacuato, la más importante población entre Coro y Punto Fijo.

Los desesperados viajeros del año 12 que desde el centro de la peninsula intentaban llegar a Coro, pasando por Santa Ana, para llegar a Tacuato y emprender el cruce del istmo en sentido norte -sur, hubieron de atravesar el Punto Caño Muaco" de Juan Cumare. Quienes usaron la ruta de la playa desde Adicora, hacia COro, pasaban por" Carretilla" punto de posada y durmienta de Tomás Colina.

En un sentido u otro hoy en día, parar en Guasare, rezar una oración, encender una vela a las Animas es un ritual de choferes y pasajeros, lugareños y visitantes. Ya lejos quedó la hambruna del 12, lejos quedó el relato, pero la fe de los hombres y mujeres devotos de las Animas de Guasare, crece cada vez más y los testimonios de fe, y de favores recibidos, se multiplican día a día.

Los relatos de verdaderas odiseas, vividas o sencillamente recogidas de recuerdos de los mayores, de las vicisitudes sufrida en los años 1911 y 1912 sobre todo 1912, parecen salidos de la fantasía. Solo ahora, cuando la comunicación es  inmediata, y vemos imágenes de países enteros diezmados por la hambruna, es cuando nos damos cuenta que estos relatos son veraces y aun posibles en realidad. ¡Por desgracia!. Tal vez la diferencia estribe en que para el año 1912, los recursos y los conocimientos, así como las comunicaciones eran más precarias­ y la magia y las creencias sobrenaturales ocuparon mayor interés en el ánimo de la gente.

POSIBLES ORlGENES DEL CULTO

Nos relata Bárbara Marrero vda. de Castro, honorable matrona venezolana, nacida en La Enrramada... "Después del año 12, cuando la gente se moría en los caminos, entre los pueblos de Paraguaná y Coro, debe haber quedado mucha gente muerta de mengua…       Nosotros vivíamos en La Enrramada de donde es toda mi familia. En una ocasión que mi papá Antolino Marrero Oberto, natural de tacuato, criador y hombre de campo de todo tipo de trabajos, buen conversador, "regresaba de arriar a los chivos, encontró tres esqueletos humanos, que el médano en su posada, había dejado al descubierto... "

De Don Antolino Marrero, hace referencia el escritor falconiano Alí Brett Martínez en su libro "Aquella Paraguaná" pág. 34 Y así refiere: " ... los arreos, dueños de los caminos antes de llegar al transporte automotriz, servían de comunicadores a estos pueblos que perdieron parte de su historia en los relatos un tanto fabulosos de Antolino Marrero. El acumulaba noticias y detalles de la gente que viajaba entre Coro y Paraguaná. Su pensión" La Enrramada ", era la mejor de la travesía. Las noches aquí transcurrían bajo la fascinación de los relatos de Marrero, quien desde lejos conocía a los viajeros hasta por el andar de sus bestias" .

Doña Bárbara continua su relato:
"Cuando toda la familia fue a ver los esqueletos, concluyó que se trataba de restos de dos hombres y una mujer, pero a lo mejor no era así, porque no eran expertos, eso fue lo que creyeron. Los restos humanos aparecieron alIado oeste del viejo camino de Coro, como le decíamos, en el lugar llamado Guasare, exactamente en un sitio que llamaban "Patrón Pedro".
"Mi papá hizo en el sitio donde encontró los huesos un tumulito de td}ta, de esos que le hacen a los muertos en las carreteras, adentro metió los huesos y por las noches nosotros y la gente de por ahí cerca le prendíamos velas a las ánimas. Así comenzó a correrse la voz de unas ánimas cuyos restos los habían encontrado en Guasare, que eran milagrosas y que concedían las peticiones sanas que se le hacían si uno tenían fe en ellas. La gente comenzó a dejar limosnas para comprarle velas y flores a las ánimas y así permanecían siempre alumbradas y adornadas. Una señora de nombre Albina Alguero, que vivía en Las Piedras - Continúa narrando Doña Barbara, a quien todos llaman Yaya - le encargó a mi padre que como ella era devota de las ánimas de quien había recibido grandes favores, le hiciera construir una casita mejor que la de barro que tenía y le dejó Bs. 200,00 que era un dineral para la época,mi padre hizo el encargo, pero cuando la Creole pasó con los tubos, el trazado pasaba exactamente por donde estaba la capillita de las ánimas, todavía tenía los esqueletos adentro, yo no recuerdo el año exacto pero seguro era por la década del 40 al 50. A mi papá le dieron ota vez Bs. 200,00 por el derecho a tumbar la capillita. Entonces, Juan Mora vecino de Cararapa, un lugar cercano y Rómulo Leal, hicieron una nueva capilla en el sitio donde actualmente está la capilla grande, Antolino Marrero aportó los Bs. 200,00 que había recibido de la Creole, pero ya los restos no estaban, se supone que fueron sustraídos por estudiantes, eso es 10 que decía la gente, porque antes varios estudiantes le habían propuesto a mi padre comprarle los tres esqueletos y él, les había respondido que esos restos eran sagrados, al fm se perdieron, pero la fe que es lo más importante está intacta. Y cada vez crece el número de devotos de las Animas de Guasare' , .

Se cuenta que uno de los trabajadores de la contratista que construía un tramo de la carretera Coro- Punto Fijo, devoto de las Animas de Guasare, acertó un cuadro con 6 caballos ganadores y en pago a las ánimas, a quien le atribuyó el haber ganado, se puso de acuerdo con la señora Andrea Marrero, vecina de La Enrramada,  y Don Antolino, ambos difuntos para construirle a las ánimas una capilla más . El plan se llevó acabo, para lo cual se contó con donativos adicionales, entre los visitantes se contó con los hermanos Marrero, la propia Andrea, Manuel y Yaya, Julio Chirinos, el afortunado maquinista y Eustoquio Betancourt, en la casa último le hacían la comida a los albañiles y obreros que construían la capilla, un señor de apellido Valles era el transportista de los materiales. Al terminarse la capilla, el quedó al cuido de la misma.

Se colocó una alcancía para los donativos y en las paredes se colocaban las ofrendas. Un señor de Colombia donó un cristo que trajo de su país fue colocado en la parte interna de la capilla. Una vez terminada la capilla, hubo descontento entre los que colaboraron en su construcción.

Al tiempo la curia intervino y tomó el control de la capilla. No pasó mucho tiempo dice la gente que como señal divina - la capilla ardió misteriosamente hasta consumirse. Un incendio que nadie le conoció origen, acabó con las disputas.

Doña Bárbara retoma su relato: "Al tiempo de haberse quemado la capilla, varias personas devotas incluyéndome yó, nos entrevistamos con perso­nalidades gubernamentales y nuestros trámites lograron su objetivo. Se construyó la actual capilla en el año 80 u 81.  La construyó el gobierno para la curia. El Obispo Ramón Ovidio habló conmigo y me pidió hacerme cargo de la capilla, yo rehusé para evitar malos entendidos. Actualmente - prosigue Yaya la capilla está bajo la regencia directa del vicario de la diócesis, una señora asea diariamente la capilla y riega las matas del exterior, todas las tardes el vicario va de a recoger las limosnas y a revisar el funcionamiento de la capilla, existe un kiosco, donde con autorización de la curia, el señor Eustoquio Betancourt vende flores y velas, se venden llaveros y recuerdos de las Animas de Guasare"

La familia Marrero, posesionarios de La Enrramada estuvo formada por Don Antolino Marrero Oberto, su esposa Fulgencia de Jesús Jiménez.  Los hijos varones: Manuel Antonio, Eloy, ambos difuntos; las hembras: Estilita Agustina, Alvara Sabina, Andrea A velina, Dionisia Francisca, PetraAngela y Bárbara Antonia ' 'Yaya", sobreviven Dionisia Francisca y Yaya nuestra informante. Don Antolino era de Tacuato. Era un hombre alto, delgado de tez blanca, buen conversador y "le sabia la vida a todo el mundo" . Fue pescador, criador y realizaba todas las faenas del campo. Doña Fulgencia, de Tacuato también, se dedicaba al hogar y a administrar y producir todc lo inherente a la posada o parada de camino que era La Enrramada, punto obligado de parada de los viajeros Coro-Paraguaná y viceversa. "Una comida completa - sopa, 2do. plato, café, queso, suero, arepa pelada y cualquier cosita más, costaba para entonces, Bs. 0,75 (real y medio)" Termina relatando Yaya.

Muchas versiones existen sobre las Animas de Guasare. Alguien nos contaba que realmente eran dos los esqueletos conseguidos, unos de una mujer y otro de un niño muy pequeño. Un señor de Tacuato nos comentó que era solo una ánima y no varias, y se trataba de su hermano que había fallecido de repente mientras pescaba en las playas del Golfete de Coro en el sitio llamado "Médano Blanco" y su cadáver había sido trasladado hasta Guasare, donde se le dio sepultura, pero la acción del viento, la humedad de las salinas y la salinidad del istmo, conservaron los huesos y los hicieron surgir del sitio de entierro y de allí nacería la leyenda.

El desaparecido poeta, escritor e investigador paraguanero Juan C. Estéves, contaba que existía una leyenda que en ese lugar, Gllasare, pereCieron de hambre todos los miembros de una familia que en los tiempos del año 12 se dirigían a Coro desde Paraguaná.

María Lucila Nava vda. de Camacho, 84 años, otra honorable matrona coriana, nacida en Jagüecito, un punto de cría de caprinos ubicado en la parte nort­este de Coro al comienzo del Istmo de Los Médanos, nos ofrece su testimonio: "En el año de 1916 vivíamos en Jagüecito, tenía entonces 8 años, todos sabíamos de la hambruna de 1912 porque en casa la comentaban los viejo~. Para ,esa fecha, mi hermano Pastor Nava, ya difunto, solía viajar a Tacuato en asuntos de negocios. El me llevó en varios de sus viajes. Una vez dispuestos los burros,. los de carga y los que nosotros usábamos como transporte, recorríamos todo el camino del istmo, parando en uno que otro sitio, a comer, a saludar, a comerciar, en fin. Recuerdo con mucha claridad, que cuando llegábamos a Guasare, mi hermano Pastor bajaba del burro, me hacía bajar y luego de amarrar los animales me decía:
-Lucila, en este tumulito de barro está el Anima de Guasare, venga pa que rece
conmigo y le prendemos una vela al ánima.      "

Era una casita de barro que quedaba al lado este del camino.
Yo vi adentro, una calavera pequeña y unos huesitos, yo no se si de niño o de mujer, eran pequeños igual que la calavera. Lo que si es verdad y lo recuerdo como si fuera hoy, es que solo había una calavera,no dos, ni tres, como después han dicho.  Es más para esa época, nadie decía Las Animas de Guasare, sino El Anima de Guasare. Otra cosa que le puedo decir es que es una Anima milagrosa y mucha gente le debemos favores recibidos de ella o de su intervención ante Dios... "

Hemos respetado la autenticidad de los testimonios, sin tener prefe­rencia por la veracidad de uno o de otros. Sencillamente los hemos recogido con el respeto que merecen. Por encima de ellos, creemos que existe una aurea mágica alrededor de los hechos narrados y el acopio de fe generados de éstos, que los devotos han hecho, para depositar en un sitio físico, tangible, terrestre, bello, todo el encanto, la bondad y la fe que requerimos los humanos para asirnos a nuestras propias fuerzas representadas en algo, en este caso la fe en las Animas o el Anima de Guasare, y poder convivir positivamente con nuestro semejantes y aspirar mejores cosas y a dones que creemos merecer por nuestro desprendimiento.

 

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